No pude negarme a tu mirada,
lo acepto...
y es que esos ojos mi demonio enamorado...
Vuelves como el viento quiere acobijarse en mis sueños,
y una vez mas mis palabras se disuelven en la indiferencia,
(te hice una promesa mi niño...)
Ya no te alejes que mis pasos son lentos,
y mas lenta mi memoria al intentar olvidarte.
¿Sera que al fin aceptaras mi existencia?.
Tu corazón aun no despierta de la solapa de algún libro tuyo,
y el mio... bien gracias...
Mirame con el brillo de tu amor inalcanzable,
rescatame vidita mía,
que aun me pierdo entre las rejas de tu ventana al amanecer...

